Alguien que ha decidido renunciar a la persona que más ha amado para dejar de sacrificar su paz, ha ganado una batalla que nadie puede ver o entender. Detrás de esa decisión hay un proceso silencioso de aceptar que el amor no es suficiente cuando la tranquilidad, la dignidad, hasta el libre albedrío y el bienestar se pierden en el camino. Se alejó porque ya no pudo tolerar señalamientos, cuestionamientos y hasta devaluaciones que pisoteaban su humanidad. El dolor es inmenso, pero el tiempo permitirá que sane, recupere su calma y se reencuentre consigo; es una pérdida que, lejos de ser un fracaso, abre las puertas hacia una nueva y mejor vida.
ALGUIEN QUE HA DECIDIDO RENUNCIAR A LA PERSONA QUE MÁS HA AMADO PARA DEJAR DE SACRIFICAR SU PAZ HA GANADO UNA BATALLA
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