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Cuando tienes los ojos puestos en la luna, las estrellas no te distraen. Del mismo modo, cuando tienes claro lo que deseas, las distracciones pierden fuerzas y las tentaciones de abandonar tu rumbo dejan de parecer importantes. No todo merece tu atención; hay situaciones que, por muy atractivas que te parezcan, solo desviarán tu energía de aquello que realmente vale la pena. Mantener el enfoque te llevará a tomar mejores decisiones, a ser constante incluso cuando la motivación falte. Sigue con esa excelente disciplina, no desvíes tu atención de aquello que no merece la pena.