2
Desde hace algún tiempo, presto más atención a las acciones que a las palabras. Las promesas pueden sonar bonitas, incluso llegar a convencer por un instante, pero son los hechos lo que terminan por revelar la verdadera intención de las personas. Aprendí entonces, que hay quienes hablan de lealtad y desaparecen cuando más los necesitas, mientras otros sin hacer ruido, permanecen a tu lado demostrando con gestos, lo mucho que importas. Con el tiempo entendí que las palabras se desgastan y se pierden, entonces observo más, escucho menos promesas y valoro profundamente los actos.