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Donde Dios está, no falta nada. Donde Él está, a menudo hay fuerza para seguir adelante, incluso en los momentos más difíciles. Su presencia no elimina las dificultades, pero sí trae paz, esperanza y consuelo cuando el corazón se siente agotado. Aun en medio de la incertidumbre, Dios es guía y protección. Muchas veces creemos que nos falta algo para ser felices, pero Dios ocupa un lugar tan fundamental en la vida que el alma encuentra tranquilidad que no depende de nada más que de saber que Él está ahí.