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No todos los días debes ser una persona productiva, también puedes disfrutar el simple hecho de existir. No todo en la vida se mide en resultados ni en listas cumplidas; hay días en que lo más valioso es bajar el ritmo, escuchar lo que sientes y reconectar contigo sin ningún tipo de presión externa. Disfrutar, caminar sin prisa, contemplar lo cotidiano o descansar sin culpa son actos que nutren de manera profunda.