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Cuida el jardín de tu mente, el pensamiento que riegas, crece. Aquello a lo que le das atención se nutre, se expande y termina influyendo en cómo te sientes, en cómo actúas y en la manera en que contemplas la vida. Por eso, elige cuales ideas te aportan tranquilidad y dale espacio a las que te impulsen a crecer; confía en que con paciencia y constancia, tu mente puede florecer en un lugar más ligero, consciente y lleno de posibilidades.