16
Hoy también te extrañé y hoy tampoco me atrevo a decírtelo. Guardé tu ausencia en silencio, como quien aprende a vivir con un vacío que no se nombra, pero que se siente en cada momento del día. Te pensé sin buscarte, te recordé sin llamarte y seguí adelante fingiendo que todo estaba en orden, aunque por dentro algo insistía en pronunciar tu nombre. No es falte de sentimientos, es exceso de ellos: es el miedo a romper la cama, a decir demasiado y a revelar una verdad que aún no sé cómo sostener. Así pasan los días, entro lo que siento y lo que callo con cuidado.