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No puedes poner a una buena persona en espera y jurar que estará ahí para cuando tú quieras. La gente que ama de verdad también se cansa, también siente cuando no es prioridad y aprende a retirarse con dignidad. No puedes pretender que alguien se quede esperando eternamente mientras tú decides si darle un lugar o no. Las buenas personas merecen sinceridad, respeto y atención, no silencios ni ausencias disfrazadas de excusas. Así que habla de una vez y deja de dar vuelvas sin sentido, o mejor no esperes a encontrar a ese alguien sentado por siempre esperando por ti.