8
Si buscas la perfección, la felicidad siempre te será esquiva, porque la perfección es una idea rígida que mantiene en evaluación constante y te impide disfrutar de lo que ya es valioso. Cuando conviertes cada detalle en una exigencia absoluta, postergas la alegría para un momento ideal que casi nunca llega. En cambio, la felicidad, suele encontrarse en lo imperfecto, en los aprendizajes que dejan los errores y en la aceptación de tu propia humanidad. No nace de hacerlo todo impecable sino de reconocer tus avances, valorar tus esfuerzos y permitirte vivir con más ligereza.