Sé bueno, sé amable, sé el tipo de persona con quien te quisieras encontrar en este mundo. No como una exigencia perfecta, sino como una elección consciente en medio de lo cotidiano; trata a los demás con paciencia, ofrece palabras que construyan en lugar de herir y actúa desde la honestidad, ofrece lo mismo que desearías recibir. Ser esa persona, implica reconocer tus propios procesos y seguir creciendo sin perder la sensibilidad. El mundo ya tiene suficiente dureza, procura entonces sumar un poco de bondad y no pienses que es debilidad, porque en realidad es una forma valiente de habitar la vida.