No puedes nadar hacia nuevos horizontes sino tienes el valor de perder de vista la orilla. Aferrarte a lo conocido puede generarte seguridad momentánea, pero también limitarte a todo lo que aún está por descubrirse; avanzar implica aceptar la incertidumbre, confiar en tus capacidades y comprender que el crecimiento rara vez ocurre en terrenos cómodos. Cuando te atreves a soltar lo que ya no te impulsa, comienzas a abrirte a nuevas posibilidades, a experiencias que amplían tu visión y fortalecen tu carácter. Avanza, pierde de vista la orilla y descubre hasta dónde eres capaz de llegar
NO PUEDES NADAR HACIA NUEVOS HORIZONTES SI NO TIENES EL VALOR DE PERDER DE VISTA LA ORILLA
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