13
Me quiero mucho como para que me quieran de vez en cuando. He aprendido a reconocer mi valor sin depender de la atención intermitente de nadie; no deseo conformarme con migajas de afecto. El cariño que merezco no llega a ratos ni se esconde tras excusas; es constante y sincero. No se trata de orgullo, sino de ser coherente con lo que necesito para tener la tranquilidad de estar bien conmigo.