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Lo más pesado que puedes cargar es el rencor. ¡Por tu bien, suéltalo! Además de ocupar espacio, desgasta, endurece y limita tu paz interior; aferrarte a él mantiene en tu cuerpo el enfado y te atas al pasado. No dejes que eso te robe la energía que necesitas para avanzar con ligereza, liberarte del rencor no justificará lo que dolió, pero si te permitirá sanar y recuperar tu equilibrio. Suelta, ámate, prioriza tu bienestar y ábrele paso a la tranquilidad que tanto te mereces.