Me agota la gente que cree tener derecho a opinar sobre mi vida, cuestionar mis decisiones y decirme cómo debería hacer las cosas, como si supieran todo lo que me ha pasado. Hay quienes se sienten con autoridad de juzgar sin comprender las circunstancias y esperan que actúe según su criterio sin el más mínimo interés de saber qué es lo que pienso y siento. Pero un buen día aprendí que no debo dar explicaciones por todo ni vivir para cumplir expectativas ajenas. Hoy agradezco todas esas opiniones y consejos que nacen desde el cariño y el respeto, pero no estoy en disposición de hacer todo lo que dicen. Creo que también tengo derecho a equivocarme, aprender y construir mi camino sin sentirme bajo el constante juicio de los demás.
ME AGOTA LA GENTE QUE CREE TENER DERECHO A OPINAR SOBRE MI VIDA
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