Al final, uno entiende que el otro no puede porque simplemente no quiere. Que cuando alguien tiene un interés real, encuentra la manera de estar presente, de demostrarlo y de hacer un espacio en su mundo para compartirlo contigo. Las excusas confunden por un tiempo, pero las acciones terminan hablando claramente y es ahí cuando dejamos de justificar ausencias, solicitar explicaciones y de esperar cambios que no se harán. Aceptar la realidad, dejar de insistir donde no hay voluntad y comprender que no tenemos que convencer a nadie de darnos el lugar que merecemos es priorizar nuestro bienestar.
AL FINAL UNO ENTIENDE QUE EL OTRO NO PUEDE PORQUE SIMPLEMENTE NO QUIERE
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