Discutir con un necio solo confirma que hay dos, porque no todas las personas están dispuestas a reconocer sus errores, a escuchar o comprender un punto de vista diferente. Hay quienes no buscan una conversación para nutrirse, sino una oportunidad para imponer sus pensamientos, tener la última palabra y demostrar una razón que ni siquiera están dispuestos a debatir. Por eso, aprende a distinguir cuándo vale la pena explicar con argumentos y cuándo es mejor guardar silencio, porque no tienes que responder a todo ni desgastarte intentando hacer entrar en razón a quien ha decidido que la única verdad es la suya. No todas las batallas merecen tu energía y tener la última palabra no significa tener la razón; tu tranquilidad vale mucho más que una discusión que no lleva a ninguna parte.
DISCUTIR CON UN NECIO SOLO CONFIRMA QUE HAY DOS
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