Mereces tanta paz como el inmenso dolor que algún día sentiste. Mereces despertar sin que el pasado venga a arruinar el presente, caminar sin cargar culpas ajenas y mirar al horizonte sin miedo a volver a sufrir. Todo lo que alguna vez te rompió no debe marcar tu destino; también llegará el día en que recuerdes sin que te duela, soltar sin sentir que pierdes y respirar con tranquilidad sin tener que fingir que estás bien. Ojalá que la vida te devuelva de mil formas toda la paz que un día te hizo falta. Que encuentres personas que te respeten y te quieran bien, lugares donde te sientas en casa e instantes que te recuerden que después de la tormenta llega la calma. Después de haber soportado tanto, mereces conocer la calma, disfrutarla y quedarte en ella.
MERECES TANTA PAZ COMO EL INMENSO DOLOR QUE ALGÚN DÍA SENTISTE
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