Y lloré por cómo terminó tu vida y por toda la vida que todavía merecías vivir. Lloré por los días que te arrebataron, por los anhelos que quedaron suspendidos y porque ahora no son ni recuerdos. Me ha dolido aceptar que tu historia se cerró tan pronto cuando aún te quedaban tantos instantes por vivir. Dejaste un vacío muy grande en nuestro espacio y en nuestras vidas, pequeño bicho peludo, pero te llevaremos eternamente en el alma, porque aunque algunos insensibles digan que solo eras un animal, eras parte importante de nuestra familia. Nos faltó tiempo, pero el que compartimos fue de calidad y sé que fuiste feliz; eso sí me alegra infinitamente el corazón.
Y LLORÉ POR CÓMO TERMINÓ TU VIDA Y POR TODA LA VIDA QUE TODAVÍA MERECÍAS VIVIR
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