Gracias por enseñarme que no tengo que cambiar para que alguien me ame. Comprendí que el cariño verdadero no exige que renuncie a mi esencia ni que esconda mis opiniones, anhelos y manera de ser. El amor sano no implica un sufrimiento constante tratando de alcanzar expectativas imposibles y que otro atente contra mis valores. Hoy entiendo que quien realmente me valora me acepta con mis virtudes, defectos y no intenta moldearme a su conveniencia. No me señala ni me hace entender que no le sirvo y que no pienso. He comprendido que puedo brindar mi amor sin condiciones, sin imposiciones, y eso me lleva a sentirme en libertad de poder construir una sana relación desde el respeto y cariño mutuo.
GRACIAS POR ENSEÑARME QUE NO TENGO QUE CAMBIAR PARA QUE ALGUIEN ME AME
1