No se te ocurra regresar a un lugar donde tuviste que orar para salir. Recuerda esos momentos en que pediste con todas tus fuerzas una oportunidad para alejarte de esa situación que drenaba tu energía y te quitaba la paz; ten presente las razones que te llevaron a hacer esa gran petición. No permitas que el tiempo te haga olvidar las dificultades vividas y te lleve a recordar los pocos momentos agradables; no pierdas de vista cada lección que esa experiencia te dejó. Valora el camino que has recorrido y el esfuerzo que hiciste para recuperar el bienestar; has crecido mucho como para volver a poner en juego tu bienestar físico y mental. Protege tu integridad y continúa avanzando hacia espacios donde puedas estar bien.
NO SE TE OCURRA REGRESAR A UN LUGAR DONDE TUVISTE QUE ORAR PARA SALIR
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