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¡Buenos días! No te olvides de orar antes de salir y dar gracias por tu regreso. Hazlo y entrega tu día a Dios para que tengas tranquilidad, mayor fortaleza y sabiduría para enfrentar cualquier situación desde la paciencia. Aun en medio de la rutina, no cuesta nada detenerse unos minutos para darle gracias por la vida y pedir protección. Y cuando estés de vuelta, agradece por el camino recorrido, por el cuidado recibido y por cada experiencia que te dejó una bonita enseñanza; por todos tus avances y por esos detalles hermosos que a lo largo de la jornada te brindó.