La gratitud es la memoria del corazón. Agradecer por lo pequeño atrae lo grande. Muchas veces la felicidad no llega en eventos colosales, sino en los detalles sencillos, como en una palabra sincera, la fortaleza para seguir o la tranquilidad de saber que existen motivos para sonreír. Agradecer entonces por aquello que parece simple atrae cosas más grandes, ya que quien aprende a valorar lo cotidiano desarrolla un corazón más consciente y abierto a las bendiciones que vienen después. Agradece entonces para que cambie la perspectiva y te ayude a encontrar aprendizaje en los momentos complicados y te permita descubrir que la verdadera abundancia se encuentra en la paz, el amor y la capacidad de disfrutar plenamente tu presente.