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Cuando dos mentes se gustan, el resto… se organiza solo. Todo comienza a fluir de manera natural, las conversaciones se vuelven más sencillas, los silencios cómodos y la conexión va más allá de lo superficial. No se trata solo del físico, sino de ver que alguien te despierta interés, comprensión y tranquilidad al mismo tiempo. Es bonito coincidir con alguien que entiende y respeta tu manera de pensar y ver la vida.