2
Mi último acto de amor fue no insistir más. Entendí que amar también implica saber cuándo detenerse y dejar de forzar lo que ya no fluye, aceptando que no todo está destinado a permanecer. No fue fácil porque donde hubo amor siempre queda un eco, pero entendí que aferrarse no siempre es sinónimo de valentía; mi fuerza está en soltarte, aunque te ame, aunque me duela.