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Incluso en un museo lleno de arte, te seguiría viendo a ti. Entre lienzos valiosos, esculturas perfectas y obras que otros admiran en silencio, mi atención volvería una y otra vez a tu presencia. No porque lo demás carezca de belleza, sino porque la tuya se impone sin esfuerzo, como una obra viva que no necesita marco ni explicación. Mientras el mundo se detiene a observar lo extraordinario, yo me quedaría lo esencial, eso que sin proponértelo, lo eclipsa todo.