Hay que amar sin renunciar a la propia identidad y mantener la esencia que nos define, entendiendo que el amor sano, no exige sacrificios que nos anulen ni silencios que nos apaguen. Amar no significa dejar de ser, sino compartir desde la autenticidad, con valores firmes, límites claros y saludables. Mantener la esencia que nos define es un acto de respeto propio y hacia el otro, porque solo cuando somos fieles a quienes somos podemos construir vínculos honestos, equilibrados y duraderos. El amor verdadero acompaña, suma y fortalece, pero nunca borra la esencia ni obliga a perder el rumbo personal.
HAY QUE AMAR SIN RENUNCIAR A LA PROPIA IDENTIDAD Y MANTENER LA ESENCIA QUE NOS DEFINE
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