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Te regalo mis fuerzas, úsalas cada vez que no las tengas, en esos momentos en los que el cansancio pesa más que la esperanza y el ánimo parece desvanecerse. Tómalas como un impulso sincero que te recuerde, que te acompaño y que creo en ti. Espero de todo corazón que mis fuerzas te sostengan cuando dudes, te levanten cuando tropieces y te acompañen mientras recuperas las tuyas.