18
Me he permitido sentir, aunque el miedo todavía camine conmigo, como una sombra silenciosa que no logro apartar. No lo he negado ni ha huido de él, he aprendido a reconocerlo y a seguir adelante a pesar de su presencia constante. Entendí que sentir no es un acto de debilidad, sino de valentía porque hoy miro de frente lo que duele, lo que me inquieta y lo que aún no me genera respuestas. Hoy avanzo con el corazón abierto, aceptando mis emociones tal como llegan, confiando en que cada paso, incluso temblorosos, me están acercando a una versión más consciente de mí.