Que no te asuste desaparecer un rato del mundo para salvar el tuyo. Es un acto de valentía detenerse, cerrar puertas por un tiempo y reencontrarse en el silencio. No es egoísmo, simplemente una necesidad; un recordatorio de que tu tranquilidad vale más que estar siempre disponible. Alejarse un poco del ruido, de las exigencias y de lo que drena tu energía te permite sanar, ordenar pensamientos, escuchar tu corazón y reponer fuerzas. Aquellos que te aprecian entenderán tu espacio y sin duda respetarán tus procesos. Cuídate, para que regreses más consciente, más fuerte y con el alma renovada.
QUE NO TE ASUSTE DESAPARECER UN RATO DEL MUNDO PARA SALVAR EL TUYO
223