No tengo nada que envidiar. Mi corazón es feliz cuando le va bien a los demás. Me siento en paz, porque aprendí a alegrarme sinceramente de los logros que han implicado tanto esfuerzo, tiempo y sacrificios por parte de otros. Su felicidad no amenaza la mía, al contrario, la enriquece y me anima a luchar por mis propios objetivos. Cuando veo a alguien que avanza, crece y alcanza sus metas, yo también celebro porque sé que no ha sido un camino sencillo y ha conseguido abrazar el éxito; mientras tanto yo sigo mi camino a mi ritmo, sin compararme, confiando en que el mío también legará a su tiempo, porque también estoy esforzándome y soy feliz con lo que soy, lo que tengo y lo que comparto.
NO TENGO NADA QUE ENVIDIAR. MI CORAZÓN ES FELIZ CUANDO LE VA BIEN A LOS DEMÁS
357