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Si me ven feliz déjenme en paz, no imaginan lo que me costó. No saben las batallas que libré en silencio, las noches que lloré sin que nadie lo notara, ni las veces que me reconstruí. Me costó mucho llegar a este estado de tranquilidad y hoy sonrió después de haber vivido decepciones, perdidas y pasar momentos oscuros. Así que, si me ven feliz, no me cuestionen ni intenten apagarme, respeten mi espacio, mis decisiones y mis acciones, porque detrás de esta alegría hay una historia que pocos conocen, una que me convirtió en lo que soy hoy.