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Cada vez que te animas a perder a una persona que te duele, la vida te pone diez personas que te sanan. Aunque al principio tu dolor pueda ser desgarrador y parezca que estás perdiendo, estás abriendo espacio para la tranquilidad y el amor propio, para que nuevas personas lleguen a tu vida. Elige tu bienestar sobre el apego, ya verás como aparecen delante de ti aquellas personas que te escucharán sin juzgar, te acompañarán en tu proceso sin pedir nada a cambio. Dejar ir no es perder, es hacer espacio para que lo verdaderamente mereces.