476
Lástima que cuando uno empieza a aprender el oficio de vivir, ya hay que morir. Es una ironía de la vida, cuando comenzamos a comprender su sentido ya el tiempo se nos ha escapado de las manos. Tantos años de tropiezos y triunfos, acumulando experiencias y aprendiendo de ellas para ver con claridad, para saber perdonar y amar de forma genuina, apreciando la belleza de lo simple, encontrando la paz, para que la vida nos recuerde así mismo su brevedad.